Categorías: Cafeterías , Cocina mediterránea
Anónimo
19-06-2007 17:18
"Yo nací un día que Dios estuvo enfermo, grave". Ese fue el primer verso que leí, hojeando, el primer día que entré en esta Laie.
Ya quedé marcado. Supe que mi relación con esta librería sería larga y profunda. Me compré el libro de poemas y me dirigí a la planta superior, a la cafetería restaurante, a disfrutarlo.
Un self-service suntuoso, pasteles mojados en crema, bocadillos minimalistas de salmón con queso a las finas hierbas..., todo un lujo elitista, para mí que soy del proletariado más vulgar, que bien mirado de vez en cuando sienta bien.
La librería destaca por cantidad y calidad, por surtido y variedad.
Ahora les ha dado, desde hace poco, por el viejo truco de no fijar el precio con pegatina en el dorso de los libros. Éste se debe consultar pasando el código de barras bajo el láser. Lo hacen bien..hojeas el libro, te enfrascas en él, empiezas a enamorarte y luego consultas el precio. Entonces el libro ya te ha atrapado y lo has de comprar.
De la otra manera, lo primero que hacemos casi siempre es mirar el precio (será porque soy un obrero, por definición: comunista), y si el libro pasa de nuestro presupuesto, a veces, ni lo hojeamos.
Hay que decirles, que son listos, será de tanto leer.
El lector que lee a Proust.
El lector que lee códigos de barras.