Categorías: Cervecerías , Tapas - pinchos , Bares , Menú del día
ComerconLilapuntoCom 11-06-2008 11:16
Con la pretensión, afortunadamente fallida, de conservar sus aires de granjita, café de barrio, vermutito de domingo, los propietarios de éste bonito local consiguieron un típico café vienés, con lámparas bajas, antiguas mesas de mármol con patas de hierro forjado y las paredes blanco viejo, con un toque de verdín de tiempo y nicotina… En mi primera visita, que no la última, la voz vibrante de una diosa del jazz me dio la bienvenida. Mis amigos, los verdaderos descubridores del local, me dieron envidia comentando sus largas jornadas en Fragments, sus incursiones por las tardes para tomarse la merienda, o la copa antes de regresar a casa después del trabajo. Me senté en un rincón cerca al jardín interior que en esos días de inicios de primavera tenía una atmósfera calma y expresiva, como de película de los años cincuenta. Pedimos un antipasto con alcachofas en aceite, tomates secos, ceps, cebollitas confitadas, rocas de parma, mortadela, bresaola y verdísima y aromática rúcula que estaba delicioso, tal como te lo encontrarías en una trattoria romana de alto nivel…. Lo acompañamos con un rioja potente, de sabores casi antiguos y aterciopelados. De segundos, pedimos hamburguesa con patatas fritas, de excelente carne de buey que estaba solo un poco pasada de punto; rostit de pollo con mostaza antigua, cebollitas confitadas y patatas ratte: tierno, sabroso y muy casero y un plato de verdísimos trigueros con virutas de jamón…
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