Categorías: Cocina mediterránea
magnoliasblancas 03-10-2007 11:14
Era una noche entre semana, algo tarde ya. Yo creía haberme licenciado y tenía, obviamente, muchas ganas de celebrarlo, aunque fuera precipitadamente y sin organización. Quería invitar a mi pareja a cenar. Quería salir, disfrutar de una noche sin presiones, sin gente abrumando, cenar tranquila y disfrutando, sin hacer reservas, sin ponernos de largo. Y entonces pensamos en el Citrus.Un ventanal sobredimensionado con vistas a la zona baja del Paseo de Gracia es siempre un aliciente. Poder cenar observando el elegante suelo del paseo, la gente andando en calma ya sin las prisas del día, las luces colocadas con cuidado iluminando delicadamente la calle, las colores ensombrecidos del modernismo burgués de Barcelona... Todo apetecía.Al asomarnos a la entrada del Restaurante, una esbelta y contenida rubia con aspecto de haber nacido en la Europa del Este nos atendió. Me tomó el nombre y se comunicó con la sala del Restaurante por pinganillo para confirmarnos mesa. Me hablaba de usted, me sonreía. Me tomó el abrigo. Y yo, encantada de relegar el estrés al olvido, me dejaba mimar.El Citrus es uno de esos lugares donde puedes sentirte cuidado, especial. Donde la carta tiene nombres deconstruídos y platos que suenan a combinación exótica y que, sin embargo, no dejan con hambre y son asequibles para un bolsillo humilde. No recuerdo qué escogí de segundo plato (¿magret de pato con naranja o similar?, pero de primero tomé una sopa de sandía espectacular... con una bola de helado en el centro y un chorrito de aceite rompiendo la textura de la pulpa.Recuerdo haber disfrutado como una enana aquella noche. La comida promovía una conversación ágil, amable, divertida... Y, después del postre, cocidos por los caldos, salimos a andar por el empedrado barcelonés, disfrutando del frío, repicando los pasos sobre los baldosines; la zona bien merece un paseo tranquilo. Para digerir, para reposar, para cerrar el lazo.Bienvenido sea el Citrus :)
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